¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?

Estas preguntas siempre han tenido perplejo al hombre. Tarde o temprano, en la vida de todo ser humano, se ha planteado esta interrogante: "¿Cuál es el propósito de mi vida aquí en la tierra? Tiene que haber algo más que simplemente nacer, crecer, reproducirse y morir."

Efectivamente, hay algo más que eso. Hay un plan hermoso y perfectamente delineado por Dios para la vida de cada ser humano en esta tierra.

1. Dios hizo todo perfecto. Cuando Dios terminó su creación, dice la Biblia que vio Dios que era bueno, y que era bueno en gran manera (Génesis 1:31). Además, también dice la Biblia en Eclesiastés 3:11 que Dios

"Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin."

Toda persona, no importa ni las limitaciones o defectos que tenga en su físico, o en su personalidad y carácter, de acuerdo con la Biblia, es hermosa, está bien hecha, y lleva la eternidad que Dios puso en su corazón. Nada tiene derecho a menospreciar a otro por sus habilidades o faltas de éstas; ni por su apariencia física. "Todo lo hizo hermoso en su tiempo". Como criaturas de Dios, hemos sido creados de tal forma, que Dios mismo nos considera "una buena obra".

2. Dios hizo toda su obra con un propósito. Los insectos, los depredadores, los grandes mamíferos, el bióxido de carbono que exhalamos los humanos, que es aprovechado por las plantas; el oxígeno que desechan las plantas, que es vital para los animales; todo forma parte de un equilibrio ecológico diseñado por Dios.

3. El hombre fue creado para la gloria de Dios. Dios creó al hombre perfecto para mantener con él un compañerismo perfecto. Dice la Biblia:

"Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice." (Isaías 43:7)

Dios no hizo al hombre para el pecado, las pasiones, los vicios, los abusos del cuerpo. Dios lo hizo para que trajera gloria a Dios por su vida, y al hacerlo, es como realmente puede ser feliz.

4. El hombre ha perdido la ruta que Dios le marcó. El apóstol Pablo, predicando en el Areópago, dijo:

"Y de una misma sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros." (Hechos 17:27-28)

Dios hizo al hombre recto, para que viva una vida recta, como Dios quería desde el principio; pero el hombre, en su orgullo, decidió ir por su propio camino.

"He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones." (Eclesiastés 7:29)

y

"Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó de su camino; mas Jehová cargó en él, el pecado de todos nosotros" (Isaías 53:6)

5. El hombre encontrará su felicidad y su propósito si regresa a Dios. Mientras el hombre viva para sí, para lo presente, para lo tangible, para lo temporal, para satisfacer las pasiones y deseos carnales; y pierda de vista el propósito que Dios tiene para la eternidad para cada uno de nosotros, no encontrará la verdadera felicidad.

Cristo entregó su vida para que nosotros pudiéramos encontrar reconciliación con Dios, y ser felices:

"Yo [Cristo] he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia." (Juan 10:10)

"Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos." (2 Corintios 5:15)

Entregue su vida hoy a Él. Vaya a Él en arrepentimiento y confesión. Él no le rechazará. Sea salvo hoy, ¡Sea feliz hoy!